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José Antonio pagola - Jesús. Aproximación históricaEditorial PPC y distribuidora. Séptima edición. Febrero, 2008. Madrid.
Nos hallamos aquí ante el hecho singular de que este libro ha sido censurado y, pese a que ha tenido un número razonablemente bueno de ventas, ya no se publica. La peculiaridad de esta situación se debe a que es la Iglesia Católica la que auspicia su publicación. Pero su labor no se queda tan sólo en el simple patrocinio. La Iglesia dispone desde hace años de la Congregación para la Doctrina de la Fe, heredera directa de la antigua Santa Inquisición, y encargada de velar por la corrección de la doctrina. Teniendo en cuenta que Pagola es un teólogo cristiano y que los gastos (seguramente también los derechos de edición) corren a cargo de la propia Iglesia Católica resulta de esperar que ésta actúe en consecuencia sobre un libro que reprueba. El resultado final es que, después de que Pagola haya hecho varias rectificaciones y pese a haber obtenido en su momento el “Nihil Obstat”, el libro queda censurado y desclasificado.
Este conflicto no es algo aislado. Por el contrario, pese a que la censura de Pagola es puntual, forma parte de una confrontación que se ha venido sucediendo especialmente en las últimas décadas entre el sector cristiano progresista y la propia Iglesia, que vista desde los primeros cabría calificar como el sector conservador. A juicio de éstos la Iglesia ha ido sufriendo un progresivo alejamiento del mensaje evangélico a causa, en buena medida, de sus posicionamientos ideológicos.
El libro parte de la premisa de que es necesario comprender y hacer comprender a Jesús para poder seguir sus pasos. Esto es así porque, si bien el resto de contenidos del cristianismo resulta también relevante, lo verdaderamente decisivo es la figura de Jesús ya que en él se encuentra encarnado el mensaje de Dios. Así pues toda teología pasa también necesariamente por el conocimiento histórico de lo que fue Jesús. De ahí que Pagola haya escogido para el libro el subtítulo de “Aproximación histórica”, ya que José Antonio rastrea lo histórico y busca la concordancia con lo teológico (en el cuarto anexo del libro menciona los criterios de historicidad que considera asumibles para realizar este o cualquier otro trabajo sobre el tema).
Jesús, tal como lo ve Pagola, está más preocupado por eliminar el sufrimiento que por los preceptos religiosos. Contrariamente a la percepción que se tiene actualmente desde la ortodoxia católica, el Jesús de Pagola es un Jesús humano que se diviniza. Es decir el camino inverso a la tendencia establecida en los últimos tiempos de la Iglesia, que prefiere contemplarlo como Dios que se humaniza. Pagola ve Jesús naciendo de un contexto histórico. Heredero de él pero, al mismo tiempo, iniciador del nuevo movimiento laico. Esta diferencia de concepción respecto a la divinidad de Jesús resulta determinante desde el punto de vista teológico y, al mismo tiempo, supone una escisión respecto al sector católico más conservador. Para comprender esto resulta importante observar cómo los movimientos de izquierdas suelen surgir como una reacción contra alguna clase de autoritarismo, mientras que las tendencias conservadoras tienden a estar más predispuestas a la sumisión hacia la figura de un Dios. En ambos casos el referente es el elemento poderoso dominante (Dios, estado, etc...), la primera tendencia lo rechaza mientras que la segunda se somete. El que la casi totalidad de las teologías de la historia puedan ser consideradas como pertenecientes al segundo caso (únicamente la reciente teología de la liberación se ha realizado directamente desde lo humano, los pobres) pone de relieve que para estos grupos resulta decisivo el hecho de la sumisión a una idea o a un conjunto de normas. Éstas pueden estar representadas bien por Dios, o bien asimilarse a unos valores tradicionales. En cualquier caso resultan igual de idóneas para personas de este carácter. Los del carácter progresista se caracterizan, sin embargo, por una poca o baja afinidad con normas o imposiciones, con lo que podríamos describir su carácter como “antiautoritario”. La mayoría de los miembros que están en esta condición suelen rechazar la religión, pero si la aceptan no lo hacen al uso ortodoxo normal, sino que trasladan este sentimiento religioso hacia lo humano (y no hacia la idea o norma). En esta situación, a mi modo de ver, se encuentran infinidad de teólogos progresistas. Pagola, por ejemplo, que busca y encuentra a un Jesús enfrentado a la religión (en su sentido más normativo) y que, por el contrario, lo ve afín a lo humano. A mi criterio esta diferencia de orientaciones (que se reflejan en la mencionada humanización de la figura de Dios) es una de las diferencias fundamentales que enfrentan los postulados que presenta Pagola con los de ortodoxia católica. Naturalmente las críticas ortodoxas se centraron en puntos concretos, pero la raíz proviene de esta diferencia de carácter. A consecuencia del “descenso” de lo divino hacia lo humano Pagola también presenta a Jesús como una figura antipatriarcal que trató con igual respeto, e incluso con mayor consideración a causa de su circunstancia de marginadas, a las mujeres que a los hombres. Patriarcalismo que la Iglesia no contempla de la misma forma por motivos teológicos. Algo que, en consecuencia, le impide suscribir la carta de los Derechos Humanos ya que, entre otras cosas, supondría admitir la igualdad en todos los ámbitos para mujeres y hombres. Algo que, teológicamente hablando, la ortodoxia católica no puede asumir ya que entraría en contradicción con su dogma.
El ascetismo también es un elemento diferenciador que se observa en cómo contemplan las dos perspectivas la desvinculación sexual de Jesús. Mientras que para la postura conservadora ésta es un logro espiritual (es decir, en el propio ascetismo) para Pagola, en cambio, la vida sexual de Jesús viene motivada por su consagración exclusiva al “reino de Dios”, cosa que no le dejó tiempo para formar una familia. Aunque, según Pagola menciona, pudo haberlo hecho. De nuevo el Jesús de Pagola es un personaje lleno de vida y que, además, la irradia. Este principio de vida también queda representado en su modo de predicar, la parábola. Si bien es verdad que podemos encontrar precedentes de las parábolas en los profetas, es Jesús el que crea este nuevo modo de predicar. Modo que puede considerarse como traducción directa de un mensaje vital y como símbolo de vida en sí mismo.
Con todo lo dicho anteriormente resulta más claro el significado de unas palabras que Pagola pone en su libro. Palabras que, en principio, describen el camino que lleva Jesús tal como lo ve Pagola, pero que también sintetizan las dos posturas confrontadas.
“¿Cómo entender y vivir en adelante una religión como la del templo, que de hecho lleva al odio y al sectarismo?” (pág.141)

Enlace: Blog de José Antonio Pagola

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