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Editorial Península (Barcelona). Primera edición: 2007.
La principal cualidad de este pequeño libro es la de saber afrontar holísticamente el mundo de los sueños, algo que en la época moderna se ha perdido casi por completo. A lo largo de la historia los sueños fueron contemplados como designios divinos, profecías o directamente como imágenes absurdas carentes de significado. El mayor problema es que todas estas aproximaciones quedaron marginadas con la irrupción del psicoanálisis y del paradigma científico. Algo que inevitablemente sesgó la forma de comprender el mundo onírico. Graves, en cambio, sabe sacar partido a sus conocimientos humanistas para no quedarse anclado en una sola orientación. Si comprendemos que todo conocimiento implica una hermenéutica, la perspectiva de Graves se hace imprescindible. Es más, observando los mecanismos que operan en el mundo de los sueños veremos que son comunes a los que son empleados para la expresión artística, y así entenderemos que limitarse al campo científico hace que el conocimiento onírico sea parcial y, por lo tanto, inevitablemente sesgado.
Si bien los méritos de Freud son grandes, sus avances se vieron limitados por sus prejuicios, su ansia de poder o su escasa capacidad simbólica. En este último aspecto es donde seguramente se sintió Graves con más necesidad de alzar la voz frente a la repetitiva interpretación sexual del creador del psicoanálisis. Algo que sin duda debió de chocar con la sensibilidad del mitólogo Graves. Es por esto que, pese a lo reciente que se hallaba el manuscrito de Graves de los escritos de Freud ya muestra una clara disconformidad con una exclusiva interpretación sexual. Con los años diversos autores ensancharán esta crítica haciendo ver que donde Freud veía una representación sexual, Frazer (por citar un estudioso con gran capacidad simbólica) obtenía también una multitud de significados desvinculados de lo sexual.
Otra cualidad que tiene Graves para afrontar el tema de los sueños es el ser víctima de ellos, lo que le hizo tener una especial inquietud por comprender su significado. Este hecho que podría parecer accesorio se hace crucial si tenemos en cuenta que la capacidad de respuesta de las personas surge de los problemas a los que se ven abocadas a lo largo de su vida. Esto es así hasta tal punto que la propia capacidad racional del individuo queda determinada por esta circunstancia. Es por ello que en la vertiente humanista del psicoanálisis se ha considerado de vital importancia deshacer el esquema de autoridad en el que el médico es el que ejerce una acción sobre el paciente para comprender que el paciente también puede ejercer una acción sobre el médico. Es por esto que si el paciente sufre de miedos neuróticos el psicólogo podrá ejercer mejor su labor si sabe ver en él, en alguna medida, los mismos miedos que atenazan a su paciente. Graves, al igual que muchos otros soldados de la Primera Guerra Mundial, acabó siendo víctima en sus sueños de los traumas vividos. Esto que podría parecer una simple debilidad terminó siendo un empuje más para la comprensión y es algo que Graves refleja en este libro de declarada intención didáctica.

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